Garantizar la salud de los trabajadores durante toda su vida laboral, un envejecimiento saludable en el entorno de trabajo, es el reto hoy de las empresas ante una población cada vez más longeva y centro también de la campaña de este año de la Agencia Europea de la Seguridad y la Salud Laboral (OSHA), que toma fuerza estos días coincidiendo con la celebración de la Semana Europea de la Seguridad y la Salud en el Trabajo.

La esperanza de vida de las poblaciones occidentales se ha visto incrementada de forma continuada y progresiva a lo largo de los dos últimos siglos, al tiempo que se ha producido una reducción progresiva de la natalidad. En este entorno, España es uno de los países mas envejecidos del mundo: según el INE, la proporción de mayores de 64 años se duplicará durante los próximos 50 años, de forma que en 2066 esta población pasará a suponer el 34,5% de la población total española, frente al 17,5% actual.

Es tan espectacular el alargamiento de la vida humana, que se habla ya de una longevidad posible de alrededor de los 115 años de edad y, por tanto, de un “tiempo de vejez” cada vez de mayor número de años. Esta realidad plantea importantes retos a todos los niveles de cara al futuro inmediato: en el asistencial y sanitario (mantener el sistema de salud pública) y económico (mantener el sistema de pensiones) fundamentalmente, pero también en el seno de las empresas en el ámbito de la gestión de los recursos humanos, un área que habrá de tener muy presente, en todos los ámbitos y muy especialmente en el de de seguridad y salud, la “gestión de la edad” de los trabajadores.

La medicina del S.XX ha abogado de forma reiterada por la prevención como mejor vía de cara a garantizar la salud y una mayor calidad a lo largo de la vida. Con esta idea en el objetivo y aplicada al entorno laboral, la prevención teniendo en cuenta la edad de los trabajadores se transforma además en una oportunidad de mejorar la gestión de los recursos humanos de la empresa, incrementando la motivación o la satisfacción laboral y, por ende, el rendimiento de las personas con las que trabajamos y la productividad y competitividad global de la organización.

Esa gestión de la edad, según indican en la Guía de Trabajos Saludables en cada edad de la OSHA, supone una “gestión de recursos humanos con un enfoque explícito en las necesidades de una mano de obra en proceso de envejecimiento”, lo que al final afecta a temas muy diversos: política de contratación, organización de tareas, vigilancia de la salud… y un largo etcétera. Todo ello buscando garantizar un envejecimiento activo y el mantenimiento de la capacidad de trabajo y empleabilidad de las personas a lo largo de toda su vida laboral, pero también la transmisión del talento o el intercambio de formación y conocimientos.

Hay que valorar también que el proceso de envejecimiento no es uniforme a todos los individuos y la edad en sí misma no implica menor rendimiento laboral; no obstante, sí supone cambios en las habilidades físicas, mentales y motoras que pueden afectar a este y que la empresa ha de observar de cara a establecer medidas concretas que ayuden a “prevenir o compensar” esta merma de habilidades, considerando además que hay capacidades que mejoran con la edad y que incluso los años y la experiencia determinan nuevas habilidades.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, incluir la gestión de la edad en la política de gestión de recursos humanos, fundamentalmente a través de la vigilancia de la salud y las evaluaciones periódicas de riesgos, claramente supone una serie de beneficios para la empresa que, según se recoge por OSHA, se pueden resumir en:

  • Anticipar la escasez de talento/capacidades en la empresa
  • Evitar las pérdidas económicas asociadas a una pérdida de capacidades y experiencia
  • Reducir la rotación y los costes asociados a la contratación
  • Asegurar una gestión positiva de la sucesión cuando los trabajadores se jubilan
  • Aprovechar al máximo los puntos fuertes y el talento de distintos grupos de edad, incluyendo las redes de trabajo, los conocimientos técnicos y la experiencia de los trabajadores de mayor edad
  • Mejorar el bienestar de los trabajadores (mayor motivación, satisfacción laboral y conexión con la organización).

Artículo elaborado por los técnicos de la Oficina Técnica de Prevención de Riesgos Laborales de la CEL, financiada a través de la Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales. Fuentes: Informes y estudios de la OSHA.