El trabajo en ambientes fríos no solamente puede resultar desagradable y afectar al rendimiento, sino que en determinadas condiciones pueden ocasionar daños a la salud, enfermedad o incluso muerte. Adoptar medidas preventivas y usar los equipos de protección adecuados minimizará estos riesgos.

El cuerpo se protege de forma natural ante el frío, pero cuando este alcanza cierta intensidad las pérdidas de calor son más grandes de lo normal y la respuesta del organismo resulta insuficiente. Hablamos en estos casos de ambientes fríos, y es aquí donde resultan necesarias medidas adicionales de protección.

Algunos de los trabajos en ambientes fríos con riesgo son los trabajos al aire libre, trabajos en altitud, en cámaras frigoríficas, en contacto con el agua fría o de manipulación de objetos mojados y/o fríos o en ambientes interiores sin calefacción.

Entre los riesgos más comunes asociados al frío, que dependerán de las condiciones ambientales (temperatura y velocidad del aire, humedad…) e individuales (actividad física, antecedentes médicos, sudoración…), problemas respiratorios, problemas cardiovasculares, lesiones por frío (congelación por enfriamiento local de piel, mejillas, nariz, extremidades) o el más grave de hipotermia por enfriamiento general del cuerpo.

Cuando por circunstancias del trabajo no se puedan modificar las condiciones ambientales (mediante controles técnicos u organizativos), se habrá de dotar a los trabajadores de equipos de protección individual (EPIs) adecuados para el desarrollo de sus tareas sin riesgos para su salud. Dichos equipos han de cumplir unas características que se establecen en las normas armonizadas UNE-EN 14058:2004 «Ropa de protección. Prendas para protección contra ambientes fríos» y UNE-EN 342:2004 «Ropa de protección. Conjuntos y prendas de protección contra el frío».

Entre los EPI de protección contra el frío encontramos:

Guantes (para proteger las manos): los guantes de protección contra el frío se rigen por la norma UNE-EN 511. Protegen contra el frío por conducción o por convección hasta una temperatura de -50 °C, y han de cumplir una serie de requisitos térmicos y mecánicos y, si es necesario, presentar resistencia a la penetración de agua.

Calzado (para proteger los pies): el calzado de seguridad para uso laboral, en el caso de que busquemos protección contra el frío, ha de incluir aislamiento del frío y resistencia al agua.

Vestuario para proteger el cuerpo: comprende diferentes prendas térmicas como forros polares, trajes de agua o parkas, cortavientos, chubasqueros, gorros… Los requisitos que deben cumplir las prendas que están diseñadas para este tipo de ambientes es: resistencia térmica, aislamiento térmico, permeabilidad al aire, penetración de agua y resistencia al vapor de agua.

Este artículo ha sido elaborado por el Gabinete de Asistencia Técnica en Prevención de Riesgos Laborales de la CEL, financiado por la Fundación Estatal para la Prevención de Riesgos Laborales, en base a la legislación vigente en materia de seguridad y salud en el trabajo y a las Notas Técnicas de Prevención del INSST (se recomienda concretamente la consulta de la NTP 940, la NTP 1.036 y la NTP 1.037).

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