Los trabajos nocturnos y a turnos implican alteraciones en la actividad fisiológica y la vida familiar y social. Esta forma de organización de los tiempos de trabajo implica, por tanto, efectos negativos sobre la salud de los trabajadores; efectos que han de vigilarse y paliarse mediante una adecuada gestión preventiva.

A fin de analizar la influencia de la nocturnidad y turnicidad sobre el bienestar, en este post damos respuesta a las principales preguntas sobre las causas y consecuencias en los trabajadores de esta forma de distribución de las jornadas laborales.

¿Qué es el trabajo a turnos y nocturno?

Según el Estatuto de los Trabajadores (Art. 36.3) «se considera trabajo a turnos toda forma de organización del trabajo en equipo según la cual los trabajadores ocupan sucesivamente los mismos puestos de trabajo, según un cierto ritmo, continuo o discontinuo, implicando para el trabajador la necesidad de prestar sus servicios en horas diferentes en un periodo determinado de días o de semanas«.

Por su parte, a los efectos de la ley «se considera trabajo nocturno el realizado entre las diez de la noche y las seis de la mañana» (Art. 36.1 del Estatuto de os Trabajadores).

¿Por qué tiene efectos negativos sobre la salud la turnicidad y nocturnidad laboral?

Las consecuencias negativas del trabajo a turnos y nocturno derivan, en primer lugar, de la alteración de los ritmos biológicos y circadiano del organismo humano: el cuerpo humano está configurado para trabajar de día y dormir de noche, así como para seguir unos horarios de alimentación lo más estables posible que se ven alterados con estas fórmulas de distribución de los horarios de trabajo.

Por otra parte, la vida familiar y social también se ve afectada al no coincidir en muchas ocasiones el tiempo libre del trabajador a turnos con el del resto de las personas de su entorno. Esto deriva en diversas dificultades (organización de tareas en casa, disfrute del ocio…) que afectan al bienestar general del trabajador y, finalmente, también a su salud.

¿Cuáles son los principales efectos negativos de esta forma de distribución de la jornada laboral?

Como consecuencia de la alteración de los ritmos biológicos normales del cuerpo, se producen una serie de consecuencias que afectan a la salud, más concretamente:

Alteraciones del sueño, que tienen diferentes consecuencias en la salud física y mental del trabajador, que van desde la fatiga a trastornos del sueño (insomnio, hipersomnolencia…) y diferentes trastornos psíquicos (estrés, depresión, trastornos de ansiedad…).

Alteraciones en los hábitos alimentarios, que desembocan en diferentes problemas de salud que van desde afecciones disgestivas y gastrointestinales a problemas cardiovasculares y neuropsíquicos. Así, estas alteraciones, junto con la ruptura del mantenimiento de una adecuada higiene del sueño, derivan en mayores posibilidades de sufrir obesidad, trastornos metabólicos, infartos, ictus y otros problemas graves de salud.

Por otra parte, diferentes estudios coinciden en señalar que las alteraciones del sueño y de hábitos alimentarios también debilitan el sistema inmunológico, lo que implicaría que las personas que trabajan a turnos y/o de noche tendrían más posibilidades de sufrir diversas afecciones como infecciones e, incluso, cáncer.

Alteraciones de la vida social: el trabajo a turnos, y en especial los turnos de tarde y de noche, dificulta la relación diaria con los demás (pareja, familia y amigos) por la falta de coincidencia con sus horarios. De esta forma, se ve afectado el bienestar del trabajador y, con ello, también su salud física y mental.

¿Cómo podemos paliar las consecuencias negativas del trabajo a turnos?

Según ya dispone el artículo 36.4 del Estatuto de los Trabajadores, «los trabajadores nocturnos y quienes trabajen a turnos deberán gozar en todo momento de un nivel de protección en materia de salud y seguridad adaptado a la naturaleza de su trabajo, y equivalente al de los restantes trabajadores de la empresa».

Igualmente, «el empresario deberá garantizar que los trabajadores nocturnos que ocupe dispongan de una evaluación gratuita de su estado de salud, antes de su afectación a un trabajo nocturno y, posteriormente, a intervalos regulares, en los términos establecidos en la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales, y en sus normas de desarrollo. Los trabajadores nocturnos a los que se reconozcan problemas de salud ligados al hecho de su trabajo nocturno tendrán derecho a ser destinados a un puesto de trabajo diurno que exista en la empresa y para el que sean profesionalmente aptos».

En consecuencia, se requiere una especial atención a la vigilancia de la salud, sobre todo durante los primeros meses del trabajador en su puesto a turnos (para detectar posibles dificultades individuales en la adaptación a este tipo de trabajo) y a medida que aumenta su edad.

Por otra parte, en la organización de los turnos se habrá de cuidar una adecuada rotación de los trabajadores, garantizando en la media de lo posible su descanso. Por ejemplo «en las empresas con procesos productivos continuos durante las veinticuatro horas del día, en la organización del trabajo de los turnos se tendrá en cuenta la rotación de los mismos y que ningún trabajador esté en el de noche más de dos semanas consecutivas, salvo adscripción voluntaria», según establece la Ley.

Este artículo ha sido elaborado por el Gabinete de Asistencia Técnica en Prevención de Riesgos Laborales de la CEL, sostenido con la financiación de la Fundación Estatal para la Prevención de Riesgos Laborales

Info y bibliografía: Notas Técnicas INSHT y normativa en vigor.

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