Diferentes estudios apuntan a que son las pequeñas y medianas empresas las que se registran un mayor desconocimiento de sus obligaciones en materia de prevención de riesgos laborales y las que concentran una mayor siniestralidad laboral en España.

La menor disponibilidad de recursos económicos y humanos en comparación con las grandes empresas y, en consonancia, la tendencia de las pymes a subcontratar la gestión preventiva, olvidándose de una adecuada coordinación e integración en la cultura empresarial de la organización, parecen ser las causas que subyacen a esta realidad.

Por todo ello, la gestión de la prevención de riesgos laborales, el compromiso con ella y su eficacia, todavía continúan siendo un reto para las pymes.

No obstante, resulta un reto asumible si existe verdadero interés en la pyme por lograr una acción preventiva eficaz y la implicación de todo el equipo humano con la seguridad y la salud. Y para desarrollar una cultura preventiva que empape a toda la empresa, se recomienda seguir unas líneas básicas de actuación:

PRIMERO.- Compromiso de la dirección: la clave que ancla una gestión preventiva eficaz es un verdadero compromiso de la dirección con la misma, integrándola como parte fundamental de la propia organización y su cultura, impulsando su conocimiento y aplicación de las medidas que implica por todos los que trabajan dentro o con la empresa y asumiéndola como parte del «buen hacer» de la entidad. Para ello, y tal y como se establece en la propia Ley de Prevención de Riesgos Laborales, habrá de diseñarse y aplicarse un plan de prevención de riesgos laborales que se integre en el sistema general de la empresa, en todas sus actividades y niveles jerárquicos.

SEGUNDO.- Participación de mandos y trabajadores en las actividades preventivas: en consonancia y relación directa con el punto anterior, cada uno de los integrantes de la empresa, desde la gerencia a técnicos, mandos y trabajadores, han de asumir sus responsabilidades en materia de prevención. El diálogo, la formación y la práctica sistematizada de las actuaciones a seguir, resultarán claves en este punto.

TERCERO.- Aprovechamiento de procesos y actividades: el sistema preventivo no se puede replicar de forma exacta de una organización a otra; tiene que adaptarse a las características y cultura propia de cada empresa. La recomendación general es adaptar las actividades que ya realiza la empresa desde una óptica preventiva, aprovechando procesos y procedimientos ya implantados.

CUARTO.- Implantación gradual: para que la cultura preventiva empape a la empresa a todos los niveles, la implantación de las medidas preventivas ha de ser gradual, facilitando el aprendizaje de la acción y procedimientos preventivos de una forma sencilla y progresiva.

QUINTO.- Colaboración externa de calidad: la subcontratación de la gestión preventiva no solamente no es una opción inadecuada, si no la mejor posible en una pyme que carece de experiencia y recursos preventivos propios. No obstante, han de buscarse asesores externos de calidad, capaces de evaluar riesgos y planificar medias preventivas adaptadas a la empresa. No obstante, subcontratación no implica olvido ni desatención: es fundamental la coordinación y colaboración constantes, el apoyo mutuo y la vigilancia y seguimiento periódicos.

Este artículo ha sido elaborado por el Gabinete de Asistencia Técnica en Prevención de Riesgos Laborales de la CEL, financiado por la Fundación Estatal para la Prevención de Riesgos Laborales, en base a la legislación vigente en materia de seguridad y salud en el trabajo y a las Notas Técnicas de Prevención del INSST (se recomienda concretamente la consulta de la NTP 676, base de este post).

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