Estamos en la semana tradicionalmente más fría del año, momento más que propicio para hablar del estrés térmico por frío: qué es, en qué situaciones se produce, consecuencias para la salud y medidas preventivas a adoptar por las empresas para proteger la salud de sus trabajadores.

¿Qué es el estrés por frío?

El Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo define en sus Notas Técnicas el estrés por frío como “una carga térmica negativa (pérdida de calor excesiva) a la que se ven expuestos los trabajadores como resultado del efecto combinado de factores físicos y climáticos (condiciones ambientales, actividad física y ropa de trabajo) que afectan al intercambio de calor”. Como respuesta a esta carga, el organismo recurre a una “serie de mecanismos de ajustes necesarios para aumentar la generación interna de calor y disminuir su pérdida”, buscando el “mantenimiento de la temperatura interna”.

El estrés por frío sería, en definitiva, esa sensación de malestar que se produce cuando ante una situación de enfriamiento el cuerpo humano se ve obligado a un esfuerzo extra para mantener su temperatura interna, que ha de situarse alrededor de los 37º C.

Este enfriamiento puede ser de dos tipos: general o local. Este último, a su vez, puede ser enfriamiento de las extremidades, por convección (por efecto del viento), por conducción (por contacto con una superficie fría) o del tracto respiratorio.

Por su parte el cuerpo humano, para combatir el enfriamiento, recurre a mecanismos como la vasoconstricción cutánea (que permite conservar el calor interno) o la tiritera, acto reflejo e involuntario que incrementa la producción de calor del organismo.

Consecuencias para la salud del estrés por frío

El estrés por frío, además de mermar la capacidad de trabajo de quienes lo padecen (disminuye la destreza manual, la mental e incluso la capacidad física de trabajo), tiene diferentes efectos sobre la salud:

  • Efectos respiratorios: puede causar irritación de las vías respiratorias, reacciones inflamatorias y bronco-espasmo.
  • Efectos cardiovasculares: al incrementar la presión sanguínea como consecuencia de la vasoconstricción periférica.
  • Lesiones por frío: congelación o hipotermia, cuando la temperatura interna desciende por debajo de los 35º C.
  • Otros efectos: en ambientes de frío, se pueden producir caídas y resbalones, entre otros accidentes, además de incrementarse el riesgo de sufrir trastornos músculo – esqueléticos.
Medidas preventivas

A la hora de establecer medidas preventivas, ha de tenerse en cuenta que no todas las actividades profesionales y puestos de trabajo tienen los mismos riesgos. Se incrementa en riesgo por exposición al frío en trabajos en el exterior (construcción, mantenimiento de infraestructuras, etc.), en altitud, en agua fría o en contacto con agua fría o, en el caso de trabajos en interiores, en determinadas industrias (personal de fábricas de envasado, mantenimiento de sistemas de frío, entre otros).

Igualmente, también habrán de valorarse características específicas de determinados colectivos: tener mayor edad o padecer enfermedades crónicas incrementa los riesgos por exposición al frío.

Al margen de estas valoraciones, en general las empresas pueden prevenir los riesgos del estrés por frío adoptando medidas tanto de carácter organizativo como individuales, tales como:

  • Mediar la temperatura y velocidad del aire de forma periódica y permanecer atentos a las previsiones meteorológicas para planificar el trabajo.
  • Buscar una disminución en los tiempos de permanencia en ambientes fríos.
  • Controlar los ritmos de trabajo y la rotación de trabajadores en tareas con alto riesgo de estrés por frío.
  • Instalar equipos de calefacción adecuados.
  • Aislar procesos, equipos o partes de equipos muy frías.
  • Facilitar ropa de trabajo adecuada para situaciones de frío: protecciones para extremidades, ropa cortaviento, sustitución de ropa humedecida…
  • Promover hábitos de alimentación saludables, que incluyan para situaciones de frío la ingestión de líquidos calientes y de comidas equilibradas, así como evitar el consumo de café.
  • Facilitar la realización de reconocimientos médicos y adecuar los puestos de trabajo teniendo en cuenta posibles patologías que puedan afectarles en caso de contacto con frío.
  • Organizar programas de información y formación sobre riesgos de exposición al frío, signos de alerta y medidas preventivas.

Artículo elaborado por el Gabinete de Asistencia Técnica en Prevención de Riesgos Laborales de la CEL, sostenido con la financiación de la Fundación Estatal para la Prevención de Riesgos Laborales.
Para la elaboración de este post se han consultado las Notas Técnicas de Prevención del INSHT.

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