La correcta gestión de los residuos, tanto los de carácter doméstico como los de índole empresarial, constituye en las sociedades modernas uno de los principales desafíos a los que debemos hacer frente si realmente queremos dejar atrás un modelo de economía lineal, caracterizada por las malas prácticas de “usar y tirar”, y evolucionar hacia una economía circular en donde los recursos sean aprovechados al máximo, minimizando la producción de desechos y propiciando que éstos se encuentren en permanente proceso de reciclado.

Con este planteamiento, no sólo rentabilizaremos el potencial ambiental que trae consigo la gestión sostenible de la basura, sino también el económico, toda vez que ésta puede constituir, y de hecho constituye, un importante yacimiento de empleo, compartiendo protagonismo con las energías renovables e incluso con otros sectores ambientales emergentes tales como la ecoindustria, la agricultura ecológica, la edificación sostenible, el turismo y el transporte limpio.

Los puestos de trabajo vinculados al medio ambiente se han incrementado en España en un 235 por ciento durante los últimos 10 años, suponiendo a día de hoy el 2,62 por ciento de la población ocupada, con más de medio millón de trabajadores.

El nuevo Paquete de Economía Circular, aprobado por la Comisión Europea el pasado 2 de diciembre, no sólo promueve la creación de valor a través de la repetida utilización de los productos y el menor consumo de materias primas vírgenes, sino que pretende actuar sobre el cambio climático y el medio ambiente, impulsando la competitividad de las empresas, el fomento del crecimiento económico sostenible y la creación de empleo.

En este escenario, el documento alude a que la reducción de residuos, el diseño ecológico, la reutilización y medidas similares podrían aportar a las compañías de la Unión Europea un ahorro neto de 600.000 millones de euros, o el 8 por ciento del volumen de negocios anual, aminorando paralelamente las emisiones de gases de efecto invernadero en un 2-4 por ciento.

En consecuencia, el problema que representa la generación de residuos para las empresas puede convertirse en una oportunidad si éstas apuestan por una correcta gestión de los mismos que les permita contribuir, en un ejercicio de responsabilidad, a la protección del medio ambiente, pero también a la reducción de costes económicos.

Sogama, en continuo proceso de mejora

La Sociedade Galega do Medio Ambiente ha venido desempeñando un papel clave desde la década de los 90, cuando en el territorio gallego proliferaban los vertederos incontrolados municipales, cuantificados en más de 300, y los puntos de vertido ilegal, que rondaban los 3.000. Afortunadamente, este escenario, desolador y hostil, ya ha pasado a la historia. Gracias al trabajo de la Administración autonómica y los ayuntamientos, así como a la labor desempeñada por Sogama, hemos conseguido entre todos avanzar hacia una mejor gestión de nuestros desechos.

El éxito del servicio público prestado por esta entidad pública ha sido tal, que su infraestructura se ha quedado pequeña. En la actualidad, gestiona los desechos urbanos producidos por 295 de los 314 ayuntamientos gallegos, aportando éstos anualmente alrededor de 800.000 toneladas anuales.

Dado que su complejo medioambiental de Cerceda cuenta con una capacidad nominal para procesar 550.000 toneladas al año, desviando las cantidades restantes al vertedero de Areosa, la empresa decidió poner en marcha programas de eficiencia que le permitiesen incrementar el correcto tratamiento de los residuos recibidos en sus instalaciones, confiando en cerrar este año con la valorización de 600.000 toneladas.

Pero su objetivo último, en plena sintonía con el nuevo Plan Estatal Marco de Residuos (PEMAR) 2016-2022, y el nuevo Paquete Europeo de Economía Circular, es reducir el vertido final, de tal forma que al vertedero de Areosa sólo vaya a parar la fracción que no se pueda reciclar ni valorizar material y/o energéticamente.

Además, y con el objetivo de incrementar los porcentajes de reciclado, la empresa ampliará la capacidad de su complejo medioambiental en un 36 por ciento, pasando de las 550.000 a las 750.000 toneladas, y lo hará a través de la puesta en marcha de una planta específica para la recuperación de los envases (plásticos y papel/cartón) contenidos en la basura convencional, toda vez que la segregación del acero, aluminio y vidrio para facilitar su posterior transformación en nuevas materias primas ya la ha venido realizando durante los últimos años. La nueva planta permitirá incrementar la contribución de Sogama al reciclaje en más de un 30 por ciento.

El máximo aprovechamiento de los recursos contenidos en los residuos constituye la filosofía que guía el cometido empresarial de Sogama; un reto que, si bien requiere de mejoras técnicas en los procesos industriales, precisa sobre todo de una mayor implicación de los ciudadanos y compañías a través de la prevención y reducción de residuos, una mayor reutilización y, por supuesto, un mayor reciclado.

Conseguirlo nos permitirá avanzar hacia el verdadero desarrollo sostenible, que en todo caso debe ser siempre nuestro objetivo común.

Artículo elaborado por Javier Domínguez Lino, presidente de SOGAMA

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