El sector pesquero es una actividad en la que no se trabaja con agentes biológicos de forma intencionada; sin embargo, y tal y como se recoge en el Real Decreto 664/97 sobre la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes biológicos, sí que puede existir exposición ya que existe contacto con animales o con productos de origen animal. Esta exposición puede derivar en una serie de consecuencias más o menos serias para la salud, en forma de patologías diversas, algunas consideradas como enfermedades profesionales.

Es por ello que se hace necesario identificar claramente cuáles son esos agentes biológicos a los que están expuestos los trabajadores del sector pesquero, así como conocer con detalle qué medidas preventivas adoptar para evitar el contacto y las patologías que producen para su rápido diagnóstico y tratamiento, eludiendo además posibles nuevos contagios.

Así, las enfermedades más frecuentes causadas por agentes biológicos en los trabajadores del mar se pueden dividir en tres grandes grupos: las dérmicas (alergias, dermatitis, dermatomicosis..), las respiratorias (asma, especialmente asociada con la exposición a crustáceos y moluscos y con procesos como la producción de harinas de pescado) y las infecciosas (transmitidas por bacterias o a través de picaduras, especialmente de mosquitos). Y es que las vías más habituales por las que se producen los contagios son la dérmica y la parenteral, generalmente en los procesos de manipulación de capturas (especialmente durante la extracción, clasificación y selección y procesado), durante los que es fácil que se produzcan cortes y golpes que causan diferentes heridas y lesiones, susceptibles de infectarse o de derivar en alergias. También el contacto con especies exóticas puede derivar en picaduras o mordeduras peligrosas.

Principales medidas preventivas
  • Informar y formar sobre los principales riesgos y medidas preventivas, con instrucción específica sobre especies marinas peligrosas, buenas prácticas higiénicas, etcétera.
  • Uso de EPIs (equipos de protección individual) adecuados para protegerse de rasguños, cortes, picaduras… Por ejemplo: guantes impermeables que protejan hasta el antebrazo o de cota de malla en tareas que impliquen el uso de cuchillos u otras herramientas afiladas, uso de botas altas, gafas protectoras, casco…
  • Uso de ropa impermeable que permita la transpiración corporal.
  • Evitar en la medida de lo posible introducir directamente las manos en la pila del pescado, usando palas y otros utensilios adecuados para su manipulado.
  • Lavar, desinfectar y proteger con apósitos estériles cualquier herida, evitando su contaminación y posteriores procesos de mayor gravedad.
  • Reconocimientos médicos periódicos y adecuada inmunización (vacunación), según los países a los que se vaya a viajar y frente a patologías de especial riesgo en el sector como el tétanos.
  • Uso de medidas de desinsectación y desinfección y de otros métodos de protección (repelentes, mosquiteros, insecticidas…) para evitar picaduras de mosquitos y otros insectos.

Este artículo ha sido elaborado por el Gabinete de Asistencia Técnica en Prevención de Riesgos Laborales de la CEL, sostenido con la financiación de la Fundación Estatal para la Prevención de Riesgos Laborales.

Más info

Portal del Sector Marítimo Pesquero del Instituto Nacional de Seguridad, Salud y Bienestar en el Trabajo

Notas Técnicas de Prevención del INSHT

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