El embarazo es un período de especial vulnerabilidad para una trabajadora ante algunos riesgos laborales, debido tanto a los cambios físicos y biológicos que sufre el cuerpo de la mujer durante este proceso como a la propia necesidad de garantizar un correcto desarrollo del feto.

Es por ello que, en el momento que una mujer comunica a su centro de trabajo estar en situación de gravidez, ha de cuidarse al máximo la protección de la madre y su futuro hijo, evaluando de nuevo los riesgos a los que está expuesta, adaptando el puesto de trabajo a su nuevo estado o reubicándola si fuese necesario. Este cuidado habrá de mantenerse no solo durante el embarazo, sino también durante el período de lactancia.

Entre los factores de riesgo a los que hay que prestar especial atención se encuentran:

  • Psicosociales: horario a turnos o nocturno, sobrecarga de tareas…
  • Físicos: choques, vibraciones y otros movimientos o desplazamientos; frío o calor extremos; ruidos; radiaciones, etcétera.
  • Biológicos: exposición a microorganismos (virus, bacterias, hongos, parásitos…).
  • Químicos: exposición a sustancias cancerígenas y mutágenas; sustancias tóxicas para la reproducción; disruptores endocrinos; medicamentos antimicóticos; pesticidas, etéctera.
  • Ergonómicos: posturas forzadas, manipulación manual de cargas, riesgos añadidos en trabajos a pie o sentadas, entre otros.

Determinados riesgos pueden comprometer la salud o la viabilidad del feto, por lo que deberán ser eliminados totalmente, mientras que en otros casos será suficiente con medidas como reducir la carga de trabajo, ampliar las pausas durante la jornada o recomendar cambios posturales más frecuentes.

Maternidad saludable

No obstante, y con carácter previo, resulta interesante desarrollar en la empresa un programa de promoción de la salud durante el embarazo y la lactancia de las trabajadoras, en la que se contemplen medidas dirigidas a fomentar una maternidad saludable en el trabajo.

Para ello, resultará útil desarrollar por escrito una política clara de protección, promoción y apoyo a la maternidad saludable, difundirla en la empresa, proporcionar formación a directivos y trabajadores sobre cómo implementarla o colaborar y coordinarse con los servicios sanitarios, especialmente con los de obstetricia y apoyo a la lactancia, entre otros.

Este artículo ha sido elaborado por el Gabinete de Asistencia Técnica en Prevención de Riesgos Laborales de la CEL, sostenido con la financiación de la Fundación Estatal para la Prevención de Riesgos Laborales.

Más info

Directiva 92/85/CEE del Consejo, de 19 de octubre de 1992, relativa a la aplicación de medidas para promover la mejora de la seguridad y de la salud en el trabajo de la trabajadora embarazada, que haya dado a luz o en período de lactancia

Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de prevención de Riesgos Laborales

Real Decreto 39/1997, de 17 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de los Servicios de Prevención

Notas Técnicas de Prevención del INSHT

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